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Tuesday, February 23, 2010

A los 6 meses, un bebé sabe si le están gastando una broma o no

Los bebés muy pequeños de sólo seis meses de edad-, saben cuándo se les está tomando el pelo, que esta actitud no les gusta, y que expresan su disconformidad o reaccionan en consecuencia, de acuerdo con lo que aseguran científicos de la Universidad de York, en Canadá.
Para afirmar algo tan polémico, los investigadores analizaron las reacciones de bebés de seis y nueve meses ante un juego que consistía en que un adulto se mostraba bien incapaz bien reticente a compartir un juguete con los pequeños.
Los bebés detectaron y aceptaron con calma el hecho de que el adulto no fuera capaz de compartir con ellos el juguete por razones que escapaban a su control pero, por el contrario, se mostraron agitados cuando resultó evidente que el adulto, simplemente, no tenía intención de compartir.
Según la directora del estudio, Heidi Marsh, los bebés son capaces de diferenciar si se les está gastando una broma o si se está siendo manipulador con ellos, y además saben cómo transmitir su opinión al respecto. Según Marsh, esta es la primera demostración empírica de que los bebés tan pequeños son capaces de comprender las intenciones de los actos de los adultos.
Hasta el momento, se habían obtenido evidencias basadas únicamente en la habituación visual de los niños ante determinados estímulos (la habituación en psicología es el proceso de acostumbramiento o aprendizaje no asociativo a los estímulos del medio interno o externo, y está considerada una forma alternativa de integración).
Es decir, que estudios previos habían observado los patrones de las miradas de los pequeños cuando a éstos les eran presentados estímulos diversos pero, según la investigadora, esta fórmula de estudio resulta demasiado abierta a interpretaciones y, en consecuencia, a conclusiones confusas.
Por otro lado, en investigaciones anteriores se concluyó que la capacidad de diferenciar las intenciones de los adultos no se desarrollan hasta los nueve meses de edad, algo que el estudio de Marsh desmiente.
La investigadora señala que un niño de seis meses de edad, comparado con uno de nueve meses, expresa de manera distinta lo que sabe.
Durante el estudio, los bebitos fueron sometidos a tres situaciones en las cuales el centro siempre fue un juguete: de bloqueo, de burla y de juego. En cada una de estas situaciones hubo una condición de incapacidad de compartir el juguete y otra de resistencia a compartirlo por parte del adulto.
Así, por ejemplo, en la situación de burla, el adulto extraño sostuvo un sonajero cerca de los niños y, después, lo ocultó detrás de él (condición de resistencia a compartir). Asimismo, una atractiva pelota cayó accidentalmente, de manera que quedó fuera del alcance del adulto (condición de incapacidad de compartir).
Los movimientos visibles tanto del adulto como del juguete fueron reflejo de las condiciones de cada prueba, esto es, fueron diseñados para que los niños pudieran comprender las intenciones o la situación del adulto.
Incluso las expresiones faciales de éste se utilizaron para expresar resistencia a compartir o incapacidad para hacerlo.
Los resultados fueron los siguientes: los niños de ambas edades (seis y nueve meses) desviaron sus miradas durante las pruebas en que el adulto se mostró renuente a compartir.
En estas pruebas, además, los niños de nueve meses dieron golpes con sus brazos, mientras que los bebés de seis meses mostraron otro tipo de reacciones correspondientes a afectos negativos, como fruncimiento del ceño. Estas reacciones no se dieron en ningún bebé en las condiciones de incapacidad para compartir el juguete.
Otro dato revelado por la investigación fue, según Marsh, que aquellos niños más independientes resultaron ser menos expresivos ante las situaciones de renuencia a compartir (por ejemplo, lloraban menos que otros), pero físicamente más proclives a demostrar una resistencia activa a la situación.
Esta diferencia sugiere que es importante analizar las habilidades sociales y cognitivas de los niños para comprender el espectro de comportamientos sociales que puede darse a estas edades. La revista Infancy ha publicado un artículo detallado sobre esta investigación.
La inteligencia y las capacidades de los más pequeños han sido objeto de diversos estudios en los últimos años. Sus resultados han permitido constatar el sorprendente grado de conciencia de los bebés, demostrando, por ejemplo, que éstos, con tan sólo cinco meses, son ya capaces de diferenciar entre sólidos y líquidos o que, con sólo dos o tres días de edad, ya pueden detectar el ritmo de la música.

POR: Neomundo de Argentina (www.neomundo.com.ar).
22 de febrero de 2010


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Saturday, February 20, 2010

Enseña a tus niños a saber perder


martes, 16 de febrero de 2010
Rosa Escribano / Primera Hora

Un juego, un examen escolar, un deseo... Sería maravilloso contar con la certeza de que nuestros hijos siempre lograrán sus anhelos y de que, de manera constante, dibujarán en sus rostros la emoción de ser ganadores. Pero sabemos que en el mundo real, no funciona así.

A la par con fomentar en ellos un espíritu ganador, es importante ayudarlos a crear una fortaleza emocional que les ayude a enfrentar los momentos de frustración y de derrota. “Nacemos con la capacidad de autocontrol, pero hay que desarrollarla. En la medida en que (los hijos) van creciendo hay que ir trabajándola en su mente con miras a ir fortaleciendo una madurez psicológica”, aclara el Dr. Enrique F. Gelpí Merheb, psicólogo clínico especializado en niños y adolescentes.

Es común que cuando hay situaciones en que no se logra lo que se quiere “ese nivel de frustración los abrume y se ve el llanto, la rabieta, el coraje”, menciona el doctor. “Pero mientras crecemos, esas destrezas sociales van mejorando conforme a la crianza que recibimos”.

Por otro lado, vivimos en una época en que diversos medios masivos promueven mensajes sobre visualizarse siempre como un ganador en la vida. “Creo que el arraigo con todo esto de la competencia, de la visión especializada de lograr tus metas, es muy positivo; entrar en la dinámica de sacar el máximo del ser humano. Pero pienso que se ha ido a un extremo”, observa el psicólogo. Lo ideal es entrar “en un periodo en que haya un balance entre creer en mí y contar con las destrezas interpersonales apropiadas para el manejo de frustraciones”. Es importante “cumplir con unas expectativas para lograr lo que deseamos, pero siendo conscientes de la realidad de que no siempre se logra lo que se quiere”.

El rol de la autoestima

El psicólogo señala que, definitivamente, “la autoestima es clave en que el niño pueda enfrentar la frustración que produce la derrota sin que se convierta en problema (como una depresión, sentirse poco capaz, etc.)”. Del mismo modo, “para que esa autoestima no se afecte, porque en la medida en que (el menor) no sepa manejar la frustración, se puede afectar la autoestima”.

El doctor también menciona que “la adultez es el resultado de todo lo que aprendemos a lo largo de nuestra crianza”. Un niño con una autoestima sólida, seguro de sí mismo, “va a tener mayor capacidad de tolerar mejor y de una manera más positiva la frustración y la competencia”. Esto abarca, incluso, la manera de afrontar una enfermedad.

Gelpí Merheb aclara que “la frustración es una de las emociones más comunes” que, manejada inadecuadamente, puede generar consecuencias negativas. De ahí la importancia de guiar a los hijos a “comprender que es un proceso de vida porque es una probabilidad latente”. Y más que verla como algo negativo, conviene comprender que “el miedo al fracaso siempre va a estar ahí”. Pero debe verse “como una motivación para aprender a manejarlo de una manera excepcional”.

Cómo puedes ayudarlos

Primero, comprende que en un principio serán naturales expresiones de enojo, tristeza y llanto. Esto forma parte del proceso de aprendizaje.

Fomenta en ellos la empatía en el proceso de ganar. Es agradable la celebración del triunfo, pero sin que ello conlleve humillar ni burlarse de los que no lo lograron.

Sé un ejemplo. La manera en que tú, como adulto, manejas el fracaso servirá como modelo a seguir.
Enséñales destrezas para el manejo de conflicto; que comprendan que es un sentimiento natural y normal de todo ser humano.

Ofréceles las oportunidades de competir en todos los aspectos de la vida, y de persistir cuando sea posible.
Fomenta y refuerza una autoestima sólida y positiva, recordándoles los atributos con los que cuentan para trabajar en el logro de sus aspiraciones.

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Recuperado el 20 de febrero de 2010, de
http://www.primerahora.com/diario/noticia/bienestar/vive_a_tu_manera/ensena_a_tus_ninos_a_saber_perder/367017
Foto de Archivo Primera Hora, recuperada el 20 de febrero de 2010, de
http://www.primerahora.com/diario/noticia/bienestar/vive_a_tu_manera/ensena_a_tus_ninos_a_saber_perder/367017

Saturday, February 13, 2010

Diez planes para divertirse con sus hijos sin salir de casa


Por: Natalia do Vale
10 de febrero de 2010

Los niños pasan el año esperando por sus vacaciones, sean éstas de fin de curso, de Navidad o Semana Santa. Pero los padres no siempre pueden complacerlos en sus deseos de viajar, ir a la playa o pasar el día en la piscina de algún club.

Muchas veces la mayor parte del tiempo de descanso transcurre dentro de la propia casa. Y ahí es importante la creatividad para divertirse sin quedarse en la rutina de la TV, los videogames o la computadora.

Los adultos deben estimular la búsqueda de nuevas actividades y participar de éstas. ¿Falta plata?: quién dijo que imaginación y creatividad necesitan de dinero!. Siempre es posible pasarla bien en casa junto a la familia o los amigos, porque -como explica la sicóloga familiar Tania Vieira-, "las actividades promueven el fortalecimiento de los lazos entre padres e hijos, y entre hermanos. También es una buena oportundiad para que los padres conozcan a los amigos de sus hijos", agrega la especialista.

Si su rutina le impide quedarse mucho tiempo en casa durante la semana, no se deje vencer por ese obstáculo. "Haga planes con su hijo los fines de semana, y en la semana déjelos a cargo de la persona encargada de cuidarlo", sugiere la sicóloga. Otra buena opción es hacer turnos con otras madres, para que cada familia se quede a cargo del grupo de chicos en el tiempo libre del cual disponen, así todos salen beneficiados.

A continuación, diez pasatiempos posibles para aprovechar las vacaciones con los pequeños.

1. Cine en casa
No existe paseo más simple y agradable que una sesión casera de cine. En ella, superhéroes, princesas y monstruos entran en escena y los niños se divierten y sueltan la imaginación. No hay que estar en el cine para que aparezca la magia; transforme su sala en un cine de última generación, con cortinas inventadas, sillas traídas de otras habitaciones y golosinas caseras. Fabrique entradas para "vendérselas" a los chicos y cierre las persianas para que no entre la luz. Al final de la película siéntese con los chicos a comentar sus impresiones sobre la historia que acaban de ver.

2.Taller de teatro
Desempolve la ropa vieja y la peluca de la fiesta del año pasado, junto al maquillaje que ya no usa. Reúna todos los ingredientes, cree un "escenario" en la sala y entre en el clima teatral. El sofá puede ser la primera fila, y si hay patio coloque sillas allí para que el público infantil asista y participe de la performance. Ayude a los niños a escoger sus personajes. "La idea es que todos participen y la historia se construya en grupo. Al final de la presentación cada uno puede contar cómo fue eso de ser actor por un día", dice la sicóloga. "Su casa se tranforma en un escenario que garantiza risas y mucha interacción", concluye.

3.Contar historias
Un estante en desuso como escenario y los amigos de sus hijos como ayudantes serán suficientes para una buena sesión de historias. Además de favorecer la interactividad, contar historias desarrolla la imaginación de los niños. Y en el caso de los más pequeños sirve para perfeccionar el lenguaje. "Los libros son bienvenidos en cualquier ocasión, y no hay quien se resista a una historia bien contada"", asegura al contadora de historias Janaina de Farias.
"Contar historias en grupo implica imaginación, coordinación motora, información, desinhibición y otras habilidades por parte de quien cuenta y de quien escucha, todas fundamentales en el desarrollo infantil", complementa la sicóloga Vieira.

4.Pinic casero
¿No puede irse al parque? Si usted tiene un jardín o patio en casa, extienda un mantel, ponga unos platitos, golosinas caseras, frutas y algún jugo, y la diversión está garantizada. A los chicos simplemente les encantará. Invítele a sus amigos y que cada uno traiga algo para comer. "Música y juegos deben formar parte del plan", recomienda Vieira.

5.Culinaria divertida
¿Qué tal jugar a ser chef de cocina? Los niños eligen la receta y ayudarán a prepararla luego de protegerse la ropa, atarse el pelo y lavarse bien las manos. "Es un juego divertido que hace que los chicos se familiaricen con los quehaceres domésticos, pero hay que tener cuidado con el fuego y los objetos cortantes. Los padres o un adulto responsable deben estar atentos a los peligros", alerta la sicóloga.

6.Taller de pintura y artes
Pintura, plastilina, acuarelas, papel, pinceles, arcilla, cartulina... todo sirve. "El taller de artes es un excelente plan para padres e hijos, que aprenden juntos el placer del arte y entrenan la coordinación motora en obras que pueden usar para adornar su casa; además, ¿qué madre se resiste a un dibujo hecho por su pequeño?".

7. Cascada de patio
No existen los niños a los que no les guste zambullirse en el agua durante las vacaciones. Pero si la playa o el club no están entre sus posibilidades, no hay problema: arme una "selva" en el patio o la terraza. Cuelgue una manguera en la cuerda de secar ropa, ponga alfombritas impermeables en el piso, y que se venga el agua (aproveche para reusarla, evitando el desperdicio). La idea es hacer de cuenta de que se trata de una cascada, poniendo la imaginanación de los participantes en el juego.

8.Campeonato de juegos
Cartas, rompecabezas, dominó, mímica, ajedrez, damas, vodeojuegos. Si algo sobra son las opciones de juegos para satisfacer a los pequeños en las vacaciones. Pero el juego es más divertido si todos organizan un campeonato. "A los niños les gusta competir, y la competencia les enseña que hay que saber perder, de la misma forma en que se disfruta del triunfo", explica Vieira.

9.Camping en el balcón
El contacto con la naturaleza y los juegos son las principales atracciones de los campings vacacionales. Los niños esperan ansiosos por las caminatas y por dormir en carpas por unos días. Pero si el camping es inaccesible para su prepuesto o sus tiempos, improvise. Monte una carpa en el patio o el el balcón. Si tiene un jardín, mejor. Si no tiene carpa, fabrique una con sábanas, y forre el pise con un edredón para que sea cómodo a la hora de acostarse. Haga una programación de juegos y simule una caminata de búsqueda del tesoro por la casa para descubrir nuevos espacios.

10. Clases de gimnasia
1, 2, 3, 4.... 4, 3, 2, 1. Las vacaciones son ideales para hacer más ejercicio. Aproveche la oportunidad para mover el esqueleto junto a sus hijos. Es una forma de motivarlos a hacer deportes y a tener hábitos más saludables. Tenga cuidado para no exagerar; la idea es divertirse, no hacer de personal trainer al pie de la letra.

Trucos infalibles
-Todos los días son para jugar. Los padres deben aprovechar los ratos libres para establecer una rutina de juego con sus hijos; lo ideal es una vez por día o una vez por semana.
-Estrechando lazos. "Durante este tipo de actividades los hijos tienen la oportunidad de ver a los padres como amigos, desarrollando la confianza en ellos; por eso, hay que abrir caminos a través del juego", sugiere la sicóloga Vieira.
-Lazos afectivos fortalecidos. Esos lazos con los padres son los que moldean la personalidad de los niños y les hacen ajustar su papel en la sociedad y en la familia.

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Recuperado el 13 de febrero de 2010, de
http://espanol.news.yahoo.com/s/10022010/81/salud-diez-planes-divertirse-hijos-salir.html


Foto de
http://www.flickr.com/photos/espaciosparalaconvivencia/2336955836/

Monday, February 08, 2010

El manejo adecuado de la ansiedad en los niños


Por El Comercio / Ecuador / GDA


Es una lástima y un hecho real que el estrés y la ansiedad son un problema muy común en este veloz mundo actual de elevada tecnología dentro de una sociedad llena de actividades. Los niños, en especial, sienten ansiedad con la llegada de los exámenes y pruebas académicas, la espera de las vacaciones o de su fiesta de cumpleaños, sin embargo eso puede también ser producto de cuadros más complejos como angustias, dificultades afectivas e incluso depresión. Esa desagradable sensación de espera, temor y tensión que todos sentimos en la vida, también se apodera de los chicos como una medida de alerta para reaccionar a tiempo y evitar riesgos.

En los niños la ansiedad se produce, en particular, frente a situaciones que escapan a su control y viene acompañada de manifestaciones físicas como sudoración de las manos, hiperactividad, dolor de estómago. Si bien todo esto es normal, no puede ser desatendido por los adultos pues pudiera tener un origen en trastornos más serios; por ello, Katherine Lee, escritora de temas de infancia y colaboradora de la antología publicada bajo el título ‘La madre imperfecta, confesiones de madres que viven en el mundo real’, diseñó esta lista de consejos útiles y efectivos para aliviar la ansiedad infantil:


1. No minimice sus sentimientos. Decirle a su niño que no se preocupe por sus temores lo único que pudiera causar es que crea que está haciendo algo malo por sentirse ansioso. Déjele saber que está bien sentirse mal acerca de algo y motívele para que comparta sus emociones y pensamientos.


2. Escuche. Usted sabe lo inmensamente tranquilizador que puede ser el que alguien le escuche cuando algo le molesta. Haga lo mismo con sus hijos. Si no quieren hablar, hágales saber que estará siempre allí para escucharles. Con estar a su lado y recordarles que les ama y les apoya es suficiente.


3. Ofrezca comodidad y distracción. Trate de hacer algo que su niño disfrute, como acompañarle en su juego favorito o abrazarlo fuertemente o dejar que se recueste en su regazo mientras le lee algo que le gusta. Todos los hijos, sin importar su edad, necesitan de esta clase de acercamientos cuando se siente tristes, preocupados o ansiosos.


4. Salgan al aire libre. El ejercicio ayuda a mejorar el mal humor, la ansiedad y todo sentimiento negativo. Aunque tan solo sea una caminata alrededor de la manzana de la casa, el aire fresco y la actividad física pudiera ser justo lo que los hijos necesitan para levantar el espíritu y mirar las cosas en perspectiva.


5. Mantenga las rutinas. Haga un balance de lo que significaría cualquier cambio y trate de mantener la rutina regular, en lo posible. Mantener sus horarios de comidas, de ir a dormir, etc. será de gran ayuda.


6. Mantenga a su hijo sano. Asegúrese de que coma adecuadamente y duerma lo suficiente. La falta de descanso o las comidas fuera de horario pueden contribuir al estrés infantil y juvenil. Si su hijo se siente bien estará mejor equipado para cumplir con sus estudios y enfrentar cualquier cosa que le esté causando molestia.


7. Evite el exceso de actividades. Fútbol, básquet, música, ballet, etc., la lista de actividades extracurriculares programadas para los niños no tiene fin. Demasiadas actividades pueden fácilmente llevar al estrés y la ansiedad. Así como los adultos necesitan un tiempo libre luego del trabajo y en el fin de semana, los niños también requieren de ese tiempo a solas para descansar y recuperarse de la diaria rutina.


8. Limite la exposición de sus niños a noticias o historias no alentadoras. Si sus hijos ven imágenes de desastres naturales como terremotos o tsunamis o ven escenas de violencia o noticias de actos terroristas, de guerras, hable con ellos para explicarles lo que está sucediendo. Reasegúreles que ellos y las personas que aman no están en peligro. Hable también de la ayuda que estas víctimas de desastres o de la violencia reciben de los grupos humanitarios y conversen sobre las maneras en que ellos pueden también ayudar, por ejemplo recolectando alimentos para esas víctimas.


9. Consulte al pediatra o al psicólogo. Si sospecha que un cambio en la familia como la llegada de un hermano, un cambio de vivienda, un divorcio o la muerte de un miembro de la familia o amigo cercano es causa del estrés y ansiedad de su niño o niña, busque la ayuda de un experto como el consejero o psicólogo del colegio o el pediatra de la familia. Ellos podrán sugerir formas de ayudar a los niños a entender, por ejemplo, la muerte o cualquiera de estas circunstancias preocupantes por las que están atravesando.


10. Dé ejemplo de calma. Usted puede establecer el volumen del estrés y la ansiedad en sus hijos y en los adultos dentro de su hogar. Es virtualmente imposible bloquear la ansiedad de nuestras vidas en un mundo tecnificado con noticias que aparecen las 24 horas del días sobre cada esquina del planeta, pero sí se puede hacer algo para manejar el estrés dentro del propio hogar. Mientras mejor se logre mantener la calma y la paz en casa, menos ansiedad habrá en los niños y mejor se manejará esta situación en su conjunto.


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Wednesday, February 03, 2010

¿Por qué algunos niños hablan tarde?: Lo que los padres pueden esperar en cuanto al desarrollo del habla

Por El Comercio / Ecuador

Cuando el pequeño Nicolás tenía 20 meses era muy hábil formando torres con tazas de plástico, realizando rompecabezas y escuchando atentamente los cuentos que le contaban, pero no hablaba todavía.
Su madre empezó a preocuparse. Los niños de la misma edad que Nicolás que no dicen una sola palabra o los que han alcanzado los dos años y dicen menos de 50 palabras son considerados como “niños demorados en hablar” y constituyen un 10% según la doctora Maura Moyle, profesora de patologías del lenguaje hablado de la Universidad de Marquette, en Estados Unidos. La mitad de esos niños logra equipararse por su propia cuenta. Los varones suelen demorarse tres veces más que las niñas. Algunos expertos incluyen en esta lista a los gemelos quienes, como logran comunicarse tan bien entre ellos sin hablar, se demoran más, algo similar pasa con los nenes que tienen hermanos mayores, que parece no necesitan hablar porque ellos los comprenden y ayudan en todo sin necesidad de pronunciar palabra.
Los especialistas sugieren algunas estrategias. Jeanette Hurt, periodista y escritora de temas infantiles, las ha recopilado. Así, es necesario que se les hable directamente a estos niños, pero sin hacer uso de preguntas en busca de que se vean obligados a hablar. Decirles palabras y describirlas es una buena opción, según la autora, quien además dice que pudiera ser difícil determinar si su hijo es de aquellos niños que se demoran en hablar debido a una de estas razones o debido a un problema de escucha o cognitivo.
La mayoría de los niños ya hablan algo cuando llegan a los dos años. Uno de cada cuatro niños puede demorarse en hablar pero la mayoría no necesitará de ayuda especial. A continuación, lo que los padres pueden esperar en cuanto al desarrollo del habla.

¿Qué es normal?
El habla se desarrolla de la misma forma en todos los niños, pero el tiempo varía. Por regla general, están en capacidad de decir una palabra al menos al llegar al año, dos combinaciones entre los 18 meses y dos años; y oraciones de tres palabras antes de los 3. Cuando los especialistas los evalúan toman en cuenta si las dicen y si las entienden.

Razones para las demoras
La herencia y el temperamento pueden ser causa de un retraso lingüístico, así como el que los padres se anticipen a cada requerimiento del niño en lugar de dejarle hablar por sí mismo.
Los varones: Por lo general, desarrollan el habla más tarde que las niñas, a pesar de que la diferencia sea tan solo de uno o dos meses. A los 16 meses, los niños usan un promedio de 30 palabras y las niñas, 50.
Los prematuros: Los bebés que nacen antes de hora toman más tiempo en hablar. Para cuando llegan a los 2 años, por lo general se igualan. Los pediatras dicen que en estos casos se debe contar el tiempo de su desarrollo desde el momento en que debieron nacer. Múltiples: Los especialistas creen que un 50% de los niños de partos múltiples se demoran en hablar, porque pueden ser prematuros, tener bajo peso al nacer y sufrir una intervención médica en el nacimiento.
Los niños con infecciones crónicas de oído: Si el fluido en el oído persiste por varios meses, especialmente durante el primer año de vida, cuando se inicia su proceso del habla pudiera producir una condición de problemas de audición y retardo para hablar.
Los niños que se enfocan en otras habilidades: Si un niño se demora en hablar, pero el resto de su desarrollo está en progreso y en el tiempo adecuado, pudiera ser que esté tratando de perfeccionar una sola habilidad como caminar y eso afecte al habla.

Señales sobre retraso al hablar
Existen una serie de señales que pudieran indicar que tu hijo necesita ayuda:
Al cumplir un año: si no está balbuceando o hablando incipientemente y si no comprende o no responde cuando se le habla. A los 18 meses: no ha dicho ni una sola palabra. A los 2 años: sólo dice pocas palabras, se comunica señalando las cosas o está perdiendo habilidades del habla porque su vocabulario se ha encogido. A los 2 años y medio: habla en sílabas simples, no completa las palabras y no tiene un vocabulario de 50 palabras. A los 3 años: los extraños no comprenden su pronunciación y usa frases de dos palabras.

¿Qué hacer?
Los 2 años y medio es el mejor momento para conseguir ayuda profesional. Escuchar su voz es una excelente manera de aprenda a hablar. Léele en voz alta, cántale canciones y hazle preguntas abiertas. Jugar haciendo burbujas de jabón desarrollará sus músculos orales y los teléfonos de juguete le ayudarán a pretender que habla, escucha y entiende.

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Recuperado el 3 de febrero de 2010, de http://www.elnuevodia.com/¿porquealgunosninoshablantarde?-667583.html