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Wednesday, December 30, 2009

Videojuegos: Diversión que puede ser perjudicial

Por Rubén Román Martínez, OD

En estos días, los asistentes de Santa Claus y los Reyes Magos hacen malabares para comprar uno de los regalos más solicitados por los chicos: los videojuegos.

Aunque prometen horas de diversión, el uso extremo de estos aparatos podría representar riesgos a la visión, en especial en los niños.

De acuerdo con la literatura científica, largas horas de juego pueden producir múltiples dolencias a los usuarios.

Entre ellas, visión borrosa, dolores de cabeza, mareos, malestar ocular y fatiga visual. Además, puede ocasionar problemas de enfoque e irritación ocular.

En nuestra práctica, los padres destacan que los hijos acercan sus ojos a sólo pulgadas de la pantalla, lo que, sin duda, causa estrés del sistema ocular.

En otros casos, el juego es tan intenso que los niños ni siquiera parpadean con tal de pasar la etapa.

Cuando eso sucede, cosa que también hacemos los adultos de manera inconsciente, la lubricación ocular disminuye, lo que produce irritación.

Por otra parte, en el caso de pacientes con epilepsia, también se ha concluido que el uso intensivo de los videojuegos podría estar asociado con ciertas convulsiones.

De hecho, según la Fundación de Epilepsia y otras organizaciones de salud, las convulsiones por fotosensitividad ocurren entre el 3% y el 5% de los pacientes.

En términos generales, la convulsión -a veces impercetible a simple vista- se produce cuando las imágenes que se observan en la pantalla cambian más rápido que el tiempo que necesita el sistema ocular y, posteriormente el cerebro, para decodificar tales imágenes.

Pero como los videojuegos han llegado para quedarse, es importante establecer reglas en torno a su uso. Entre ellas, te recomendamos que:


• Aunque resulte más interesante jugar en total oscuridad, procura que el niño utilice el videojuego en un lugar que esté bien iluminado. De esa forma, hará contrapeso con la brillantez de la pantalla.


• Enseña al niño a crear un “campo de fuerza imaginario” entre su rostro y el videojuego.


• La distancia idónea entre los ojos y la pantalla fluctúa entre 14 y 16 pulgadas. Eso, claro está, depende de la complexión física del menor.


• En el caso de consolas conectadas a un televisor de entre 19 y 22 pulgadas de tamaño, la distancia mínima ha de ser entre cinco a seis pies.


• A mayor tamaño de la pantalla, más amplia debe ser la distancia. Además, el juego debe sujetarse a una altura cómoda para evitar molestias en el cuello y los hombros.


• Establece un tiempo de juego total al día y períodos de descanso.


• Por ejemplo, si el niño utiliza el videojuego una hora al día, puede jugar en períodos de entre 20 minutos a media hora, seguidos de un receso.


• El receso, aunque breve, ofrecerá dos beneficios al niño: descansar su sistema visual y, como bien recomiendan los profesionales de la conducta humana, participar en otras actividades que trascienden los irresistibles videojuegos.


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El autor es optómetra clínico certificado en The Eye Doctor e instructor clínico en la Escuela de Optometría de la Universidad Interamericana. Para más información, puede enviarle un mensaje electrónico a citas.eyedoctorpr@yahoo.com o llamar al (787) 283-6567.

Referencia: Recuperado el 30 de diciembre de 2009, de http://www.elnuevodia.com/diversionquepuedeserperjudicial-653733.html

Tuesday, December 29, 2009

Hijos pequeños y groseros

Original de Associated Press (2009)


LAS VEGAS (AP) - Los padres de hoy enfrentan un nuevo tono en las conversaciones con sus hijos pequeños. ¿Qué está pasando?

Estamos en la época de los niños respondones y mientras se vuelven cada vez mejor en ello los adultos estan más cerca de perder la paciencia.

El psicólogo infantil Jim Bozigar dice que este tipo de actitud es sólo una prueba de que niño (a) está formándo su propio criterio mientras se separa de los del adulto cercano.

"... ha aprendido que puede decir que no y tener algo de poder sobre su vida", agregó Bozigar, coordinador de un programa de prevención de niños abusones en Pensilvania que antes dirigió un taller para padres que buscan lidiar con hijos respondones.

Recomienda a los padres no darle la oportunidad a sus hijos de decir que no, ofreciéndoles una opción como: ¿Quieres ducharte ahora o en tres minutos?"

Bozigar sugiere también que le dé responsabilidades domésticas a los hijos(as), diciéndole que todos los miembros de la familia tienen que ayudar. Tales sugerencias incluyen separar los platos que se van a lavar, guardar sus juguetes, alistar su mochila o poner los platos sucios en el fregadero.

"Como parte de esta dinámica de querer ser independiente, uno tiene que darles responsabilidad", afirmó.

También es necesario hablar con los hijos(as) sobre la manera correcta en la que nos comunicamos y cuándo disculparse por usar un tono grosero con alguien.

"Cuando nos hablan de esa manera, tenemos que detenerlos y preguntarles qué está pasando", dijo Bozigar.

Se recomienda aclararle cómo hace sentir a otros cuando me habla así, tan rudamente.

También hay que estar consciente de que algunas de las frases que se les puede escuchar a los hijos(as) las repiten de sus padres. "Cuántas veces le grito a otro conductor que no avanza cuando prende la luz verde del semáforo" - dice un padre (madre). "A veces le digo que "trate de nuevo" cuando se pone ropa que no hace juego. Así que cuando me contesta de una forma más diplomática sé que ella simplemente está repitiendo lo que oye".

Leah Korona, una madre de tres que reside en Henderson, Nevada, ha tomado la decisión de reducirle en algunos minutos su tiempo de dormir a su hija de 6 años cuando ella le contesta groseramente o le dice simplemente que no.

"Ella es bastante contundente al responder simplemente que no, que no va a hacerlo, cuando le pido algo", dijo Korona.

Korona agrega: "He tenido que convencerme de ignorarla. Lo hago cuando ella no consigue hacer las cosas a su manera".

Su hija de 6 años también usa la queja de "¡Este es el peor día de mi vida!".

Por ahora, lo recomendable es trabajar en cómo hablar civilizadamente entre adulto y niño(a) y en no responderse groseramente.



Referencia original recuperada el 29 de diciembre de 2009, de http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/091228/eeuu/rep_gen_crianza_ni__os_groseros

Saturday, December 19, 2009

Más de la mitad de las familias con niños tienen computadoras

Publicado el martes, 23 de enero de 2001 en El Nuevo Herald

En esta última década las computadoras se han convertido en un objeto familiar en la vida de muchos niños, dice un informe que publicó ayer la Fundación David and Lucile Packard. El 71 por ciento de las familias norteamericanas, con hijos entre 2 y 17 años, tienen computadoras y 52 por ciento están conectadas a Internet.

La tecnología se ha diseminado con velocidad. Hace cinco años sólo el 15% de las familias con hijos entre 2 y 17 años tenía acceso a Internet y poco menos de la mitad tenía una computadora. El informe dice que el 20% de los niños de 8 a 16 años tienen computadoras en sus dormitorios, y que de éstos el 11% tiene acceso a la internet.

Pero el acceso de los niños a las computadoras varía de acuerdo con los ingresos de la familia. Sólo 22 por ciento de los muchachos en familias con ingresos anuales de menos de $20,000 tenían acceso a una computadora casera, comparado con 91 por ciento de aquellos en familias con ingresos de más de $75,000. Aúen cuando tengan acceso a una computadora, los niños en las familias de bajos ingresos lo usaron menos que los de familias de altos ingresos, quizá en parte porque las familias de bajos ingresos tienen menos posibilidades de estar conectadas a la internet.

Un sondeo nacional descrito en el informe encontró que los niños entre 2 y 5 años pasaban un promedio de 27 minutos al día en la computadora; entre 6 y 11 años, 49 minutos, y entre 12 y 17 años un promedio de 63 minutos diarios en la computadora. Mientras más tecnología haya disponible más tiempo pasan los niños frente a sus pantallas. Un sondeo en 1999 encontró que los niños entre 2 y 17 años que tenían computadoras, juegos de vídeo y televisión, pasaban unas 4 horas y 48 minutos al día frente a alguna de estas pantallas, comparado con 3 horas y 40 minutos para niños que no los tenían.

Aunque casi todas las escuelas en el país ahora están conectadas a la internet, hay grandes y evidentes disparidades en cómo utilizan las computadoras, según dice el informe, que incluye estudios de varios expertos. Henry Jay Becker, profesor de la Universidad de California en Irvine, señaló que las escuelas que sirven a niños pobres enfatizaban más el procesador de palabras y otras tareas simples, mientras que las que servían a niños más ricos enseñaban técnicas de computación que promueven la solución de problemas y una comprensión más completa.

Referencia: Recuperado el día 18 de diciembre de 2009, de
http://www.unc.edu/~hdefays/courses/span23/ninos_computadoras.html

Sunday, December 06, 2009

Regálales el valor de compartir

1 de diciembre de 2009
Janet González Bolívar / Primera Hora


Cuando llega la Navidad, los niños tienen más que preparada su lista de regalos para Santa Claus y los Reyes Magos. Ellos les comentan con entusiasmo a sus papás los juguetes que más ansían, y comparan de rabo a cabo la famosa lista de obsequios con sus amiguitos: el videojuego del momento, la muñeca más popular entre las chicas, los patines más innovadores... En fin, que en esta época de fiestas los chiquitines sólo parecen pedir y pedir, olvidándose a menudo que la Navidad es un periodo para compartir y ser agradecidos con lo que se tiene.

Para que los pequeños aprendan desde temprano el verdadero significado de la palabra compartir, los expertos destacan la importancia de la educación que reciben en el hogar. En este punto, el psicólogo Carlos Sosa explica que inculcar valores fundamentales, como la generosidad y la solidaridad, es un proceso que les cuesta tiempo a los padres y requiere un aprendizaje, máxime cuando los chiquitines son egocéntricos por naturaleza.
Los niños, por ejemplo, quieren todo para ellos, son celosos con lo que les pertenece y ven el mundo únicamente desde sus propias perspectivas. De ahí que la infancia sea la etapa del “mío”, un periodo donde dar es bastante cuesta arriba.

“La tendencia es que los niños son un poco egoístas, pero no es porque sean mala fe o porque tengan algún objetivo negativo, sino porque están desarrollando esa conceptualización de sí mismos, y por eso se centran mucho en ellos. Pero eso lo pueden ir mejorando y corrigiendo a medida que van creciendo, sobre todo con la educación que le damos”, asegura el Dr. Sosa.
Una buena estrategia para transmitirles a los pequeños el valor de compartir es felicitarlos cuando, por ejemplo, prestan sus juguetes o dividen un dulce en dos para dárselo a otro. En esos casos, los padres pueden darle una caricia a modo de “refuerzo positivo”, como se le conoce a esta táctica, logrando que “el niño se sienta contento y estimulado a que siga haciendo buenas acciones”, observa el psicólogo.

Otra técnica eficaz -y quizás la más útil- para enseñarlos a ser más desprendidos es partir del ejemplo. Los padres deben mostrarse dadivosos ante el prójimo, siendo generosos y solidarios con los demás, en especial con los que más lo necesitan. Esto hará que los hijos internalicen desde pequeños estos valores y, además, se sensibilicen ante la carencia de otros.

“A los niños hay que enseñarlos a ser pro activos en ayudar y compartir con otros, y la Navidad es un periodo en donde, precisamente, el mensaje cristiano va en esa dirección”, destaca el Dr. Sosa.

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Recuperado el 6 de diciembre de 2009, de http://www.primerahora.com/diario/noticia/bienestar/vive_a_tu_manera/regalales_el_valor_de_compartir/347649