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Thursday, December 20, 2012

"Yo soy la madre de Adam Lanza", el asesino de Newtown Bee

Nota: Este artículo lo subo como medio de reflexión, no es para justificar la matanza de miles de niños, jóvenes y adultos en el Mundo. Es un llamado a hacer algo para evitar que esto siga sucediendo -Norman de Jesús, 2012.

Mis honores y respetos a Victoria Soto, maestra que dio su vida por sus estudiantes en la masacre de Newtown, CT (diciembre, 2012). Siempre será un ángel digno de emular. Descansa en Paz y que su sonrisa continúe...

Mi más sentidas condolencias a las familias de los niños y adultos que perecieron en esa masacre. Dios tenga a esos angeles en su morada. Mi dolor se une a la pérdida de la vida de la niña puertorriqueña: Ana Grace Márquez. El cielo se llena de sonrisas pequeñas, nosotros los maestros de corazón, los vamos a recordar con un silencio eterno en el corazón.

Que no se vuelva a repetir esta historia, no más matanzas de inocentes en el Mundo entero, sin importar las causas...

Norman J. de Jesús de Jesús, Ed.D.



Liza Long es la madre de Adam Lanza, el joven que el viernes pasado asesinó a 20 niños en la matanza de Newtown Bee (Connecticut). Es la madre de James Holmes, el joven que este verano tiroteó al público que asistía al estreno de "El caballero oscuro: La leyenda renace". Es la madre de Eric Harris y Dylan Klebold, responsables de la matanza de Columbine en 1999. En definitiva, es la madre de todos aquellos que perpetraron matanzas en el pasado porque piensa que el próximo que podría hacerlo es su propio hijo.



Esta escritora y música se considera madre de todos los pérfidos protagonistas de ese fenómeno tan estadounidense del tirador que ejecuta a varias personas inocentes en una escuela, un cine o un restaurante de comida rápida. Porque mientras la nación se agita y jura hacer algo para detener estas matanzas, achacándolo siempre al fácil acceso a las armas de todo ciudadano, ella siente que vive con la otra raíz del problema: la salud mental.

Liza Long es la madre de Michael (nombre cambiado), un chico de 13 años brillante que, de vez en cuando, amenaza, entre gritos e insultos, con matarla y suicidarse. Michael sufre una enfermedad mental indeterminada. Se le ha diagnosticado autismo, déficit de atención y otras tantas etiquetas de las que actualmente se manejan para definir por qué un individuo no se comporta cómo debería.


"Ha tomado antipsicóticos y fármacos que alteran su humor; toda una novela rusa de planes para modificar su comportamiento. Nada funciona". Y así, de vez en cuando, y sin previo aviso, Michael amenaza con matarla. La semana pasada fue porque no llevaba los pantalones adecuados al colegio.


"Puedo llevar estos", cuenta su madre que le dijo. "Son azul oscuro", le recordó Liza. "Tu colegio te obliga a llevar pantalones negros o caquis".


"Me dijeron que podía llevar estos. Eres una zorra estúpida. Puedo llevar los pantalones que quiera. Esto es América. ¡Tengo derechos!".

"No puedes llevar los pantalones que quieras", recuerda Liza que le respondió, en un tono razonable. "Y desde luego no puedes llamarme una zorra estúpida. Estás castigado sin nada electrónico para el resto del día. Ahora métete en el auto que te llevo al colegio".


Este incidente pintaba como el comienzo de otros que habían ocurrido en el pasado. Michael anunció que pensaba suicidarse en el auto y Liza tuvo que cumplir su clásica amenaza: si dice eso, tiene que ser ingresado en un sanatorio mental. Michael protestó y, en las puertas del centro hubo que llamar a la policía. "Aún soy más fuerte que él", reflexiona Liza. "Pero no por mucho".


Incidentes así son frecuentes en la vida de Liza. "Hace unas semanas, Michael cogió un cuchillo y amenazó con matarme a mí y luego a sí mismo porque le había pedido que devolviera unos libros a la biblioteca", explica, en un texto que se ha convertido viral en Estados Unidos.


"Sus hermanos de siete y nueve años sabían lo que tenían que hacer: ir al coche y bloquear las puertas. Conseguí quitarle el cuchillo a Michael y luego, metódicamente, cogí todos los objetos punzantes de la casa y los metí en un tupper que ahora llevo a todas partes".

Michael no es un psicópata. Liza afirma que cuando está de buenas, es un niño encantador que estudia en un programa para superdotados. Pero de repente explota y es imposible saber por qué. Algún día, Michael podría convertirse en el nuevo Adam Lanza, un chico con problemas mentales similares. Y Liza sabe que no podrá hacer nada para evitarlo. "El problema es demasiado grande para que lo solucione por mi cuenta", reconoce.

¿Y cuál es ese problema? Que nadie sabe qué hacer con Michael. Los expertos han recomendado a Liza que denuncie a su hijo para que así su nombre figure "en el sistema" y la policía pueda meterlo en la cárcel para proteger el país. "No creo que mi hijo deba ir a la cárcel", dice.

"Los entornos caóticos exacerban su sensibilidad a los estímulos y no curan su patología. Pero parece que Estados Unidos quiere usar las prisiones como la solución genérica para todos los enfermos mentales. Según el observatorio de Derechos Humanos, el número de enfermos mentales que acaban en la cárcel se ha cuadriplicado entre 2000 y 2006 y continúa aumentando".


"Los hospitales estatales están saturados y la cárcel es el último recurso [para gente como yo]", prosigue. "Nadie quiere mandar a un chico de 13 años que le gusta Harry Potter y tiene una colección de peluches a la cárcel. Pero nuestra sociedad tiene tal estigma sobre las enfermedades mentales y su sistema sanitario está tan roto que no nos deja otro remedio. Y así, otra alma torturada dispara a alguien en un restaurante de comida rápida. En un centro comercial. En una guardería. Y nos volvemos locos diciendo que hay que hacer algo".


"Algo hay que hacer, sí. Es hora de que esta nación reflexione sobre su relación con la salud mental. Es la única forma de que el país pueda curarse".


Y remacha su carta, que ha sido compartida por docenas de medios y leída por cientos de miles de personas: "Que Dios me ayude. Que Dios ayude a Michael. Que Dios nos ayude a todos".



Fuente: Yahoo! España
Recuperado el 20 de diciembre de 2012, de http://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/blog-de-noticias/yo-soy-la-madre-de-adam-lanza--el-asesino-de-newtown-bee-173159617.html

Saturday, September 29, 2012

"Enlace a estudio sobre aprendizaje cognitivo en preescolares"

El siguiente enlace los llevará al estudio realizado por Sara Mata, María Dolores Calero y Rosario Carles, del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, España. El estudio fue publicado por el Electronic Journal of Research in Educational Psychology ( Revista 10(2). No. 27; 2012; pp.623-644). Se títula Valoración de un programa mediacional de entrenamiento de funciones cognitivas básicas para preescolares.

Aliados de la fantasía

Por Camile Roldán Soto
Todo el mundo recuerda ese juguete que no soltaba. Y es que pocos objetos pueden despertar tanta nostalgia como aquellos que nos transportan al tiempo en que empezamos a descubrir el mundo. Aquella muñeca que bautizamos en la fiesta familiar, las figuras de acción que recrearon batallas o quizás el juego de cartas con el que aprendimos que no siempre se gana, forman parte del inventario único con el cual cada niño dibuja su fantasía y realidad.
Así ha sido siempre. En lugares donde hace siglos habitaron antiguas civilizaciones, desde Grecia hasta Egipto, se han encontrado figuritas y utensilios tallados en materiales como la piedra o el barro que servían para divertir En el museo Kerameikos en Grecia se exhibe un caballito sobre ruedas hallado en una tumba que, se cree, data del 950.
Muchos de esos juguetes que marcaron la infancia de pasadas generaciones, como las muñecas, los bloques o el caleidoscopio, conviven hoy con las más modernas consolas de juegos de vídeo en las tiendas para infantes. Y si han sobrevivido a lo largo de las décadas es sencillamente porque siguen siendo útiles.
Jugar es necesario. Además de provocar diversión, a través del juego los niños exploran su entorno. Se proyectan a sí mismos dentro de un sinfín de situaciones y roles que intentan comprender. Basta pensar en el bebé que no se cansa de tirar la bolita al piso o la niña que juega a ser maestra o mamá.
“El juego tiene esa capacidad de producir una mejor evolución del pensamiento en la medida que se pueden usar los objetos para crear situaciones y buscar soluciones. Esto estimula la capacidad creativa, imaginaria y fomenta el pensamiento”, explica la doctora Carmen Santiago, sicóloga clínica de niños, adolescentes y adultos.


Jugar por jugar
En los primeros años, cuando el bebé aún no habla o camina, los objetos -desde los juguetes a los artículos de uso común como un par de llaves- sirven de estímulos para satisfacer la curiosidad y descubrir el ambiente.
“Conocen el mundo a través de lo que se echan a la boca, descubren sabores y texturas tocando, sintiendo, palpando o escuchando sonidos”, sostiene Santiago.
En ese momento el juguete no forma parte de una fantasía, más bien cumple una función práctica. A medida que el bebé crece esta realidad cambia.
“Con el desarrollo del lenguaje, descubre que los objetos pueden tener un uso diferente, sabe que el juego es simbólico y que puede crear con cualquier objeto una situación cualquiera que tengan en la mente”, precisa la sicóloga.
De ahí que un palo pueda ser una espada, una caja una casa o una escoba un micrófono.
Este uso de la imaginación forma parte de una dimensión importantísima y necesaria del juego. Por eso es importante procurar que los pequeños disfruten de tiempo para inventar libremente sin ninguna instrucción o dirección. Es lo que se conoce como juego libre.
El estudo ‘Crisis in the Kindergarten: Why Children Need to Play in School’ realizado por la Alianza para la Niñez en el 2009 alerta sobre el peligro y las consecuencias de limitar estos espacios en la etapa preescolar, una realidad cada vez más común en los salones de clase donde se fomenta a veces en exceso la competencia y la sobrecarga de tareas.
“Es importante dejar a los niños jugar y eliminar esa idea de que pierden el tiempo jugando. Demasiada carga académica muy temprano hace más daño que bien. Puede inhibir el desarrollo en lugar de fomentarlo”, precisa Santiago.
“Muchas veces los padres se obsesionan con enseñarles algo todo el tiempo a los niños y eso no necesariamente es positivo”, plantea, por su parte, la doctora Alicia Menéndez, sicóloga con tres décadas de experiencia.
Recomienda sacar ratos para sentarse con los chicos y decirles: vamos a jugar y tú me dices qué hacer.
“El padre o la madre sigue las reglas que ellos plantean. Eso es divertido para ellos, establece una relación cercana entre ambos y es terapéutico”, precisa Menéndez.
Muchos padres de hijos únicos se encuentran con la situación de que en ciertas edades a ellos les cuesta jugar solos o se quejan de estar aburridos. Al respecto, Santiago recomienda procurar balance. Explica que hay momentos en los que el niño necesita de la compañía y otros en los que deberá desenvolverse por su cuenta. Esta conciencia es necesaria para promover un apego saludable que consiste en estar presente sin ser sobreprotector.
Una manera de promover esa independencia es preparar en la casa un lugar para el juego con materiales al alcance del niño y apropiados para su edad.
“Uno va con él y le enseña a usar ese espacio, le da ideas”, recomienda Santiago y señala que parte de esa educación es darle poco a poco la responsabilidad de mantenerlo en orden.
Enseñarlos toma tiempo y paciencia pero evita caer en la tentación de convertir a la televisión y los juegos de video en la actividad principal de entretenimiento.


Su rol en el desarrollo
Antes de elegir qué juguetes comprar es recomendable conocer las tres áreas principales que la interacción con ellos ayuda a potenciar. Estas son: social, cognoscitiva y física.
El aspecto social se refiere a la habilidad de un niño para interactuar con otros, poder compartir, cooperar y tener paciencia y empatía.
“Juguetes para construir les permiten aprender a colaborar con otros en proyectos comunes, mientras que los rompecabezas estimulan el trabajar en equipo para completar una tarea. Los juguetes ayudan a entender conceptos como el aprender a esperar su turno, disfrutar una victoria o aprender a perder de una forma saludable”, plantea la doctora Dra. Amarilis Serrano, sicóloga clínica.
Concentración, memoria, creatividad y solución de problemas son parte del desarollo cognoscitivo. Los dominós, cartas y juegos de mesa son herramientas útiles para afinar estas áreas mientras refuerzan también la socialización.
En cuanto al desarrollo físico, relacionado a las destrezas motoras y de coordinación, es importante promoverlo con juegos como la plasticina, las canicas o el juego con la pelota, entre otros.


Más es menos y menos es más
Mucho ha cambiado desde que los griegos jugaban con caballitos sobre ruedas. La modernidad ha abierto un mundo de posibilidades para el gusto infantil. Hoy la industria de los juguetes genera, tan solo en Estados Unidos, ganancias de aproximadamente $80.9 billones, según estadísticas de la Asociación de la Industria del Juguete.
La sociedad de consumo promueve los excesos y la compra de juguetes no es la excepción. Sin embargo, señalan las expertas, con pocos juguetes económicos los niños pueden disfrutar y aprender.
“No hay que sobrecargar con excesos. Lo que el niño necesita son objetos con los cuales pueda expresar su mundo, su imaginación”, precisa Santiago.

Recomendaciones por edad

0 a 3 años – En estos primeros anos uno de los juegos favoritos de los niños no cuesta nada. Juega con ellos Peekaboo, cántale canciones y exponlo a observar libros apropiados para su edad. Los rompecabezas (tambien apropiados para su etapa de desarrollo) y juegos como Mr. Potato y los bloques ayudan a desarrollar la habilidad espacial, la coordinación ojo mano y el motor fino. Jugar con bolas grandes (balones o de playa) les resulta súper divertido y a la vez desarrollan destrezas motoras.

3-6 anos – En esta etapa pueden disfrutar de jugar Veo Veo o Simón Dice. Estos juegos que les enseñan a seguir instrucciones y mantener la atención. Otros juegos como Memory desarrollan la memoria, la asociación, concentración y las destrezas visoespaciales. El juego simbólico, característico de esta edad es el que practican los niños al utilizar muñecas y figuras de acción. A través de ellos, los pequeños practican roles, se identifican y expresan conductas, solucionan conflictos y expresan creatividad.

6-9 años – No cuestan mucho, pero los juegos de mesa y las cartas son ideales para promover ratos de diversión y socializacion. Además, desarrollan numerosas destrezas entre las que se encuentran la memoria, la concentración y solución de problemas. En el aspecto social, presentan la oportunidad de enseñar sobre el control de los impulsos, manejo de la frustración y el compartir. Los juegos tecnológicos, que a menudo comienzan a ser introducidos a estas edades pueden también asistir al desarrollo de las áreas mencionadas, aunque su uso por demasiado tiempo o sin limites tiene el gran costo de afectar la socialización por el aislamiento que provocan.

9-12 años = Buenas alternativas son el Monopolio, el Battleship y otros juegos de mesa de mayor complejidad. También es buen momento para enfatizar en la practica de deportes que desarrollen las destrezas motoras, el hábito de estar activos físicamente y la disciplina, entre otras muchas destrezas. Juegos de manualidades o actividades artísticas les permiten desarrollar la creatividad.
Fuente: Dra. Rosaliz Rodriguez Gonzalez , sicóloga escolar

Tipos de juego principales

Sensorimotor (ej. jugar con la bola, Peekaboo)
Simbólico (‘pretend play’) – Imitación, creación de situaciones y roles (ej. figuras de acción, carritos, muñecas)
Social -Actividades que involucran acción con los pares (ej. juegos de mano, correr, a coger, a esconder).
Constructivo -Involucran la imaginación y la representación simbólica de las ideas (ej. plasticina, pintura, bloques).
Dirigidos o actividades – Involucran seguir instrucciones y reglas (ej. cartas, monopolio).

Fuente: Dra. Rosaliz Rodriguez Gonzalez , sicóloga escolar
Recuperado el día Sábado, 29 de septiembre de 2012, de http://www.elnuevodia.com/aliadosdelafantasia-1352478.html

Friday, June 01, 2012

El juego y el juguete en el desarrollo social del ser humano (0 a 18 años de edad)

Por: Nereida Islas
National College University
Programa de Enfermería
Recinto de Ponce
19 de diciembre de 2011

Introducción y desarrollo histórico
            El juego es una de las tareas que ha existido por siempre. Algunos expertos, como Spencer (1873), definen el juego como acciones superfluas que se realizan instintivamente en ausencia de acciones reales. Es una actividad de gratificación inmediata derivada de las acciones sin contar los beneficios posteriores. A continuación se estudiaran los efectos del juego con juguetes en el desarrollo social de los individuos entre las edades de cero a dieciocho años.
Según Groos (1896), el juego es un fenómeno para desarrollar el pensamiento y la habilidad. Es la base para el desarrollo de las funciones y capacidades preparatorias necesarias para la maduración. Por su parte, Freud (1933) señala que es la elaboración y superación de experiencias traumáticas. Establece que el juego lúdico es un fabuloso medio de socialización, elaboración de conflictos, elaboración de lo desagradable, desarrollo de la moral y de transición hacia etapas posteriores a la niñez (De Jesús, 2007).
Piaget (1964), define el mismo como la oportunidad de planificar y consolidar destrezas previamente aprendidas para estimular el desarrollo global de la inteligencia. Afirma que “los juegos tienden a construir una amplia red de dispositivos que permite la asimilación de toda la realidad, incorporándola para revivirla, dominarla o compensarla”. Para Lazarus (1966), el juego tiene un efecto recuperatorio que sirve para descansar de las tareas serías y socializar (De Jesús, 2007).  
Por otro lado, Wallon (1974), señala que el juego cumple tres  funciones básicas en el desarrollo de los individuos. Estas son la función sensoriomotriz; la función de articulación o memoria, y la función de sociabilidad en la formación de grupos y distribución de funciones. Vigotsky (1989) explica que el mismo es un mediador que permite no sólo los estímulos sino el espacio de encuentro con sus aprendizajes anteriores y con su posibilidad humana comunicativa para definir el estímulo y determinar autónomamente su propio concepto (De Jesús, 2007).
Bruner (1989), en su teoría del juego señala que es a través del mismo que se aprenden las habilidades sociales necesarias para la comunicación aun antes de que exista lenguaje. Hall (1994), por su parte, explica que es un reflejo del curso de la evolución donde se vuelven a revivir las formas primitivas del ser humano; de esta forma se tiene la posibilidad de poner en movimiento las aspiraciones originarias adquiridas por herencia pero no adaptadas ya a la cultura del presente y con esto de hacerlas reaccionar de una forma inocua e inofensiva. Finalmente, De Jesús (2007), señala que es un proceso que ayuda a desarrollar las inteligencias múltiples y, así a su vez, las destrezas necesarias para la vida laboral, social, religiosa y otras.
El juguete en el desarrollo social
Según el Ministerio de Educación de España (2009), el primer año de vida, principalmente, el niño suele jugar solo. Esta organización señala que este es sólo el camino hacia su integración social y es que hace falta tener cierto grado de madurez para aprender a relacionarse con otros, ya que para ello, se debe tener cierto grado de tolerancia, saber aceptar reglas. Añade que cabe señalar que existen juguetes o juegos que contribuyen a la competencia, como otros para los que se necesita el trabajo en equipo o social y que ambos son beneficiosos para los niños, pues forjan su carácter y su sentido de colaboración en equipo.
Este ministerio educativo explica que para que un juguete estimule la sociabilidad debe tener reglas aplicables en grupos, que posibilite la comunicación entre los jugadores, instrucciones muy claras para que no haya lugar a discusión o apasionamientos, entre otros requisitos. En cambio, señala que sería negativo si al final, los perdedores deben ser ridiculizados, presenta un contexto agresivo o las reglas son confusas. Según éstos expertos en la niñez y su desarrollo, entre los diversos juguetes que permiten socializar están la pelota, la raqueta o los bolos, así también los títeres o teléfonos de juguete y los juegos de naipes, de cálculo, de azar, dominós y entre otros.
Clasificación de los Juguetes
            Entre los juguetes recomendados para mejorar la socialización del niño cabe destacar los que ayudan a interiorizar reglas y normas sociales, el respeto por los demás y llegar a acuerdos. Según el Ministerio de Educación de España (2009), los mismos se clasifican en: construcciones, de imitación, ecológicos, educativos, de diseño, muñecas y muñecos, musicales y tecnológicos. A continuación las recomendaciones de los juguetes según las edades del desarrollo, basados en los estándares del Ministerio de Educación de España y Pasos Monográficos (2005):
1.      0 a 6 meses: Juguetes con sonido como sonajeros o animales con sonidos. Juguetes sobre la cuna que se muevan para que los sigan con la mirada. Muñecos u objetos de goma como chupetes para chupar o mordedores. Juguetes con llamativos colores y texturas diferentes.
2.      7 a 12 meses: se recomiendan juguetes que se mueven, rueden o que tengan ruedas. Juguetes sonoros con el movimiento y de encaje con diversos colores. Muñecos de tela o de trapo. Tentetiesos (juguetes con base semiesférica que tras golpearlos vuelven a su posición inicial). Juguetes para la bañera. Balancines, correpasillos y andadores
3.      1 a 2 años: Muñecos y muñecas de goma, trapo o tela. Coches grandes y juguetes de empujar. Juguetes con diversidad de colores y texturas diferentes. Palas y cubos de plástico para llenar y vaciar. Juguetes de agua que floten. Construcciones de apilar y encajar entre sí. Animales de plástico. Columpios y toboganes. Cuentos sólo con imágenes. Juguetes de expresión: pizarras y rotuladores de colores, pinturas, juguetes musicales y otros
4.      2 a 3 años: Triciclos y motos. Tambores. Muñecos y animales de trapo. Cubos, pequeños rompecabezas y construcciones de piezas. Instrumentos de música. Pelotas de goma. Plastilina, rotuladores y pinturas. Cunas, sillitas y vestidos de niño. Teléfonos de juguete.
5.      4 a 5 años: Patines, triciclos, bicicletas, columpios. Cuadernos para colorear,  rompecabezas, pizarras y rotuladores. Marionetas, mecanos y muñecos articulados. Casas de muñecas y cocinas. Juegos de mesa sencillos. Plastilinas y barro de moldear. Cassettes de canciones. Libros y cuentos. Juegos de oficio: jardinero, médico, mecánico (disfraces). Barcos y aviones.
6.      6 a 8 años: Pelotas y balones. Cuerdas, gomas de saltar, bolos. Bicicletas, monopatines, cometas. Vehículos teledirigidos como coches, motos, trenes. Juegos y juguetes de preguntas y respuestas. Juguetes de cartas. Futbolines, billares, dominó. Juguetes de experimentación: lupas, microscopios, caleidoscopios y otros. Cuadernos para pintar y colorear. Juegos de papel para recortar y pegar.   
7.      9 a 11 años: Juguetes deportivos, bicicletas de dos ruedas, monopatines, patines y otros. Juguetes manuales y para modelar. Consolas y videojuegos. Mecanos de metal, construcciones, maquetas. Juegos de mesa de estrategia y reflexión. Películas, música, material de dibujo. Coches teledirigidos. Juegos de experimentos. Construcciones “complejas”.
8.      12 años en adelante: Los adolescentes de esta edad quieren tener el control de su propio tiempo y el contacto con sus amigos es muy importante. Por otra parte, a algunos les gusta el deporte y competir. A su vez, empiezan a vivir de manera más intensa las nuevas tecnologías (ordenadores, música, consolas) y van entrando en el mundo adulto. Los mejores juguetes para esta etapa son: Equipos deportivos, reproductores de música y consolas, ordenadores y videojuegos.
Conclusión
El juego y juguete lúdico ayuda en el desarrollo integral del niño de una manera activa. Por lo tanto, al momento de planificar una actividad lúdica es importante determinar cuales áreas del desarrollo se estarán impactando y sus consecuencias. El juguete es la herramienta de trabajo más sencilla y efectiva que se puede tener al momento de desarrollar las destrezas, ya que lo estaría haciendo de una forma divertida para el niño.
            Existe una variedad de beneficios para el desarrollo de destrezas que se consiguen mediante el juego con juguetes. Aunque el niño de por sí juega por el sentido de disfrute, existen razones específicas para el juego. Entre ellas, están que los niños aprenden a adaptarse al mundo y a su entorno, ayudándolos a madurar. Los niños aprenden a parear experiencias nuevas con otras totalmente desconocidas. Ayuda a los niños a sentirse competentes y a tener control de su ambiente. Además, los niños aprenden el fenómeno de la causa y efecto lo que ayuda a mantener la motivación intrínseca que los prepara para la vida adulta.  Sin duda alguna, el juguete es una herramienta eficaz y eficiente en el desarrollo del ser humano.         
     
Referencias
De Jesús, N.  (2007).  Efectividad del involucramiento de los padres en el desarrollo de destrezas              psicomotoras y el desarrollo de las inteligencias múltiples en los niño  de edad        preescolares en transición a la educación primaria. Tesis de Maestría en Educación       Primaria, Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Campus de Ponce.                    
Ministerio de Educación de España.  (2009).  Los juguetes   sociales.  Recuperado el 12 de            diciembre de 2011, de www.juguetes.es
Pasos Monográficos.  (2005).  El juego y los juguetes.  Atención  temprana, 1 (1), 1 – 8.