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Saturday, September 13, 2014

¡Mi hijo es un “NiNi”!

Ribas, M.J.   (2014, 3 de septiembre).  ¡Mi hijo es un “NiNi”! Recuperado el 3 de septiembre de 2014, de http://www.elnuevodia.com/mihijoesunnini-1846121.html



Culto al hedonismo, elevado desempleo, fracaso escolar, alteraciones propias de la adolescencia…. Son algunas de las circunstancias, personales o sociales que, según Cristina Martín Herrera, psicopedagoga y directora de ISEP Clínic Las Palmas (islas Canarias, España) (ISEP CLP), influyen en la aparición de los denominados “NiNis” –jóvenes que ni estudian, ni trabajan-.
“En muchas ocasiones esta situación se produce como consecuencia del fracaso escolar, coincidiendo con la etapa de abandono de la enseñanza obligatoria, cuando el adolescente comienza a plantearse cosas como ‘estudiar no sirve para nada’, ‘no quiero estudiar’ o ‘estudiar me aburre’ ”, señala, la directora de ISEP CLP (laspalmas.isepclinic.es) .
Según Martín, en esta etapa los padres se encuentran con que sus “hijos adolescentes tienen un cuerpo de adulto y un cerebro de niño. Aún no han desarrollado una memoria de razonamiento, lógica, de planificación y de trabajo, la cual no se alcanza, al menos, hasta los 17 años”.
En esta etapa “el adolescente está comenzando a ser adulto y vive profundas transformaciones biológicas y alteraciones emocionales. Esto le provoca multitud de inquietudes y, en algunas ocasiones, le surgen dudas acerca de su futuro e incluso de su propio presente. Comienza a cuestionarse la utilidad y el sentido de lo que está estudiando, disminuyendo su motivación y, como consecuencia, su rendimiento”, añade.
Según Martín, el adolescente está atravesando en esos años un proceso de autoafirmación y conocimiento de sí mismo. “Es una época de cambios profundos, una crisis de crecimiento indispensable para pasar de la niñez a la edad adulta y consolidar su estructura física y psíquica. En este momento se produce un antes y un después en la relación entre padres e hijos”, explica.
“Si a esto le unimos el uso de la televisión, Internet, el iPod, la PSP, la Play Station y otras tecnologías que incentivan la pasividad y la pereza, nos encontramos con un adolescente impaciente, cómodo, perezoso, anárquico, todo lo cual se opone al estudio”, enfatiza esta experta.
Ante esta situación ¿qué pueden hacer los padres? Para esta psicopedagoga “lo primero que debemos hacer es preguntar a nuestros hijos ¿qué es lo que te gusta? y ¿qué te ves haciendo en el futuro?”.
“Debemos respetarles, entenderles y buscar juntos soluciones para acompañarles en este proceso, olvidándonos de las expectativas que como padres nos hemos creado. Debemos ayudarles a descubrir lo que más les gusta hacer”, señala.
Cristina Martín aconseja a los padres que establezcan un diálogo franco e igualitario con sus hijos ya que “averiguar cuál es la causa por la que rechazan los estudios les indicará cómo deben abordar el problema, aunque en muchas ocasiones el propio adolescente es incapaz de reconocer la razón de su rechazo”.

“La falta de seguridad les hace entrar en una etapa de indecisión que les empuja a rechazar cosas de su vida que antes no se habían cuestionado. Para ayudarles debemos poner en su conocimiento las diferentes alternativas que se le presentan, intentando vincular las diversas asignaturas con futuros puestos de trabajo o estudios universitarios” recomienda.
La directora de ISEP CLP también aconseja acudir al orientador del centro educativo u otro orientador externo, para que les facilite la información sobre las posibles salidas educativas y/o profesionales.
Estas son otras recomendaciones prácticas de Martín a los padres de un “NINI”, para que consigan que su hijo salga del limbo en el que tal vez se encuentra.

Consejos
Gánate  su confianza a través del diálogo, ofreciéndole ayuda y tratándolo como un adulto.

Limítale  el uso y tiempo dedicado a juegos electrónicos e Internet, motivándole con actividades novedosas que sustituyan a aquellos pasatiempos.

Enséñales  a administrar su tiempo y a asumir responsabilidades, haciéndoles consciente de que cada acción o decisión tiene unas consecuencias que deberá asumir.

Utiliza metas y recompensas  a corto plazo. Permitirle asistir a una fiesta o acompañarlo a un concierto al que el adolescente quiere acudir son premios que ellos valorarán muchísimo.

Anímale  a realizar actividades deportivas. La buena forma física conlleva a la neutralización de las tendencias perezosas.

Dale confianza  a la hora de tomar iniciativas que le gusten y sean saludables. Esto mejora su autoestima.
Ayúdale  a establecer una conexión entre sus estudios y sus intereses personales.

Recuérdale  que, como padres, siempre están a su lado.

Transmítele  “pasión por la vida”, comparte tus pasiones (leer, trabajo, aficiones…)  con tu hijo y descubran juntos las del adolescente.

Organiza  actividades conjuntas con la familia y ayúdale a planificar el tiempo para que pueda estar con sus amigos.

Crea un clima de confianza,  mostrándole respeto y ofreciéndole su apoyo.
Ayúdale  a descubrir sus metas.

Responsabiliza  a tu hijo de sus propias decisiones.

Evita presionarle  o intentar dirigirle hacia los deseos o expectativas que tienes como padre respecto a su futuro.

Utiliza tu conocimiento sobre las habilidades y aptitudes de tu hijo para guiarle, ayudándole a desarrollar sus intereses.

Refuerza su autoestima,  ayudándole a fijar unos objetivos realistas y alcanzables en consonancia con sus características.

Proporciónale  un tiempo de aprendizaje para que alcance las pequeñas metas que le llevarán al objetivo final.

Manten la disciplina,  potenciando la fuerza de voluntad de tu hijo, dándole confianza, comunicándole que crees en ella o él, y que no te defrauda.

El educador infoempresarial (Revolución Educativa Puertorriqueña)

Por: Norman Joel de Jesús de Jesús (2010)
La sociedad actual se ha ido moviendo de la era industrializada a la era de la información. El educador debe, por obligación magisterial, moverse a una gestión del conocimiento que sea cónsona con las realidades actuales del mundo y el país. Sin duda alguna, el educador debe convertirse en un infoempresario.
            El conocimiento es información. El empresarismo es la capacidad de ofrecer un servicio. La información es un servicio necesario en la comunidad, por tanto, es responsabilidad del que posee el conocimiento el ofrecerla mediante la empresa, o sea, convertirse en un infoempresario.
            Pero, en qué radica el infoempresarismo en la educación. Este concepto se fundamenta en tres pilares importantes: el aprender, el compartir y el patrocinar. Una formula sencilla, pero con un gran potencial que cambia vidas.
            El educador tiene la responsabilidad de aprender. El proceso de aprendizaje es constante durante la vida, pero es imprescindible que se adquieran las herramientas necesarias para saber distinguir en qué es útil y qué no lo es. El educador debe desarrollar esa intuición en beneficio propio y de los demás.
            Como educador, el maestro es el encargado de enseñar y, por consiguiente, el responsable de compartir adecuadamente lo que sabe o conoce. Este proceso es el que genera una verdadera gestión del conocimiento, pues activa la información y la hace viva en la sociedad. Le da pertinencia y validez a lo que ha aprendido. El compartir la información es la responsabilidad absoluta del educador.
            Finalmente, el educador tiene el deber de patrocinar la educación. Este debe poseer las destrezas empresariales para hacer del proceso de enseñanza y aprendizaje un verdadero ambiente positivo, reflexivo y útil. El patrocinio es la capacidad de generar acción con lo aprendido y ser capaz de enseñarlo a los demás.
            Sin duda alguna es necesaria esa movilidad hacia el infoempresarismo. El educador  debe ser el mejor comerciante de la sociedad, pues su servicio es el de la información y el conocimiento. Un servicio que no pesa ni ocupa espacio, pero que transforma vidas.

Saturday, August 16, 2014


Nuevo Libro de Norman Joel de Jesús de Jesús titulado Entre Bestias y Monstruos. Es la historia de un niño de doce años que se ve en la obligación de abandonar su país y cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. Nos cuenta su travesia y contacto con el narcotráfico, los coyotes, la venta de influencias, la corrupción, la trata humana, la violencia doméstica y el amor de familia ente otros temas. Puede conseguirlo a través de Amazon.com poniendo el título del libro en la barra de búsqueda.

Cuenta con ilustraciones de artistas puertorriqueños como Nilda Rosario, Julio Troche, Andrés Tavárez y Lizzette Garriga. 

Thursday, February 13, 2014

12 pasos para dejar de gritarles a tus hijos: Qué hacer y cómo hacerlo para tener éxito y evitar la culpa después de cada discusión

Culpa, ira, decepción, tristeza, desesperanza. Eso son sólo algunos de los sentimientos que experimentan los padres cuando les gritan a sus hijos y que, por cierto, no son nada agradables.

A pesar de esto, son pocos los que deciden cambiar, quizás porque no saben exactamente qué hacer y cómo hacerlo para tener éxito. En enero de 2012, una madre de cuatro niños menores de seis años se aburrió de esa realidad y quiso tomar cartas en el asunto, proponiéndose un desafío y plasmando todos los detalles de éste en el blog "The Orange Rhino challenge".

Allí cuenta que cuando una persona que trabajaba en su casa la halló gritándoles totalmente fuera de sí a sus hijos, se sintió mortificada, por lo que les prometió que pasaría 365 días sin levantar la voz. "Para comenzar, decidí mantener un blog público que me ayudara a mantenerme en la tarea", relata, y explica que eligió el nombre de "Orange Rhino", porque los rinocerontes son animales tranquilos, pero que reaccionan cuando los provocan, y porque el naranjo es un color cálido.

Posteriormente, la mujer identificó las reglas de su desafío:

1. Su voz debía mantenerse entre los niveles 0-4, considerados amigables (0 correspondía a su nivel de voz habitual, y 4 a uno al borde del grito, suficiente como para que los niños dejaran lo que estaban haciendo).

2. Si llegaba a gritar, debía regresar al día 0.

3. En caso de emergencia o que los niños estuvieran en peligro, podía alzar la voz hasta un nivel 6 para captar su atención. Este tono equivale a un grito propiamente tal y algunos signos de haberlo usado son lágrimas en los ojos de los niños o portazos.

4. Si alguna vez utilizaba un nivel 7 -el que describe como totalmente intencional, y lleno de maldad, nocividad e histeria- debía volver al día -2. La madre también se impuso una regla general: si ponía en duda el tono utilizado, quería decir que no fue un buen tono y que, por lo tanto, era inaceptable. Una vez claras las normas de su desafío, "Orange Rhino" -ella en ningún momento da a conocer su verdadero nombre- comenzó con su desafío, cuyo día de término era el 6 de febrero pasado. Y lo cumplió. De hecho, en grandes letras de color naranjo avisa en su blog que ya lleva más de 400 días sin levantarles la voz a sus hijos. ¿Quieres saber cómo lo logró? A continuación el camino que "Orange Rhino" recorrió para dejar de gritarles a sus niños:

Paso 1 - Reconoce que necesitas cambiar; decídete y comprométete totalmente a hacerlo: la madre reconoce que modificar un mal hábito es en realidad un gran trabajo, que requiere muchísima energía y concentración. Por esto, ella decidió tomárselo en serio y hacerlo su prioridad. "Creí en él (el desafío) y en mí misma, y me prometí que haría lo fuera para tener éxito", comenta en su blog.

Paso 2 - Establece un objetivo: la mujer aconseja que éste no sea demasiado vago ni tampoco abrumador, pero sí motivacional y medible. "Escoge una meta que te ayude a gritar menos y fomentar la confianza", alienta, y propone algunas alternativas a los 365 días: pueden ser 30 días sin gritar, 30 horas de acostarse sin levantar la voz, una semana, etc.

Paso 3 - Comparte tu objetivo, para poder rendir cuentas: "Orange Rhino" aconseja contarles a familiares y amigos sobre la propuesta, para que ésta sea "real" y no sólo una idea. "Sí, fue difícil admitir que gritaba demasiado, pero sabía que era importante tener un grupo de personas a quienes rendir cuentas y compartir mis progresos", señala.

Paso 4 - Crea una red de apoyo: elige a quienes te darán su respaldo para que puedas sobrevivir al desafío. Según la madre, deben ser cuatro tipos de personas:
1. Aquellas a quienes puedes llamar cuando tengas ganas de renunciar y que siempre te dirán que no lo hagas, que puedes seguir adelante y que lo estás haciendo de maravilla.
2. Aquellas a quienes puedes escribir cuando sientes que necesitas gritar y que sabes que te contestarán rápido con un "no lo hagas".
3. Tus propios hijos, quienes cuando se den cuenta de que estás a punto de gritar, te lo harán notar enseguida.
4. Una comunidad de Facebook, donde puedas encontrar consejos, estímulo en los días malos y refuerzo en los días buenos.

Paso 5 - Identifica qué cosas, actitudes, etc. gatillan tus gritos: la mujer sostiene que esto ayuda para que elabores un sistema de alarma mental, identifiques los problemas pequeños, adquieras conciencia de ti misma y crees un plan de medidas preventivas.

Paso 6 - Comienza lentamente a practicar: como es difícil dejar de gritar de un día para otro, "Orange Rhino" recomienda seguir haciéndolo pero lejos de los niños (en el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, etc.). Luego señala que es posible reemplazar los gritos por sonidos, silbidos o cualquier cosa que venga a tu voz. "La clave aquí es repetir y aceptar que 'no siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero SIEMPRE puedo controlar mi reacción'".

Paso 7 - Continúa practicando: luego de sobrevivir a la primera etapa de no gritar frente a tus hijos o reemplazar los gritos por otros sonidos, podrás darte cuenta de que tienes el control sobre ti misma para no levantar la voz. Así que, debes seguir trabajando hasta encontrar tu ritmo.

Paso 8 - Manten tu meta siempre presente: haz lo que sea necesario para recordar la promesa que hiciste. En su blog, "Orange Rhino" cuenta que para lograrlo llenó su casa de adornos de color naranjo, vestía ropa del mismo tono, ponía mensajes, etc.

Paso 9 - Si gritas, persevera en tu desafío: la madre reconoce que debió recomenzar su reto en varias ocasiones, lo que la hizo sentirse desalentada. Sin embargo, comenzó a recordarse a sí misma que todo era un proceso y que tomaría tiempo. "Dejé de ser tan dura conmigo misma y cuando gritaba, me perdonaba, les ofrecía disculpas a mis hijos y prometía seguir intentándolo", relata.

Paso 10 - Celebra cuando tengas éxito: la idea es que seas creativa y que cada vez que no grites, hagas algo para celebrar: levantar los puños en señal de triunfo, publicarlo en Facebook, llevar un calendario e ir tachando los días en que no has gritado, etc.

Paso 11 - Deja de gritar, comienza a pensar y continúa en calma: el consejo de "Orange Rhino" es que cuando sientas que quieres gritar, cierres tu boca, aprietes tus manos y cuentes hasta 10. También que analices qué te hizo querer levantar la voz, qué puede calmarte y cómo puedes proceder. Luego, continúa en calma.

Paso 12 - Recuerda que no estás sola: "Muchos creen en ti y están allí para ayudarte", asegura la bloguera.


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Artículo de El Mercurio, Chile / GDA. Recuperado el 13 de febrero de 2014, de http://www.elnuevodia.com/12pasosparadejardegritarlesatushijos-1486338.html.