Search This Blog

Wednesday, November 22, 2017

El experimento social: cómo cuidar la dignidad de los participantes



 Por Norman Joel de Jesús - de Jesús
        Doctor en Educación y Liderazgo


Una de las metodologías de mayor uso, en especial en la era tecnológica, lo es la experimentación social. Esta ha tenido un gran auge en los últimos años debido a que se puede demostrar con evidencia audiovisual los resultados de la misma. Haciendo de esta una casi de uso instantáneo.

La experimentación social consiste en poner al límite las acciones, reacciones, pensamientos, ética y moral de los sujetos ante variables que no se esperaba que ocurrieran en un momento dado. Un ejemplo de esto, es poner una billetera con dinero en un lugar concurrido y observar lo que la gente hace con la misma. Las reacciones, según los psicólogos, son los constructos sociales que realmente se tienen arraigados en la mente y que describen a cada sujeto como ente social.

Uno de los problemas éticos con esta metodología consiste en que los intervenidos desconocen que participan de un experimento social. Esto se debe a que si se conoce de la participación se condiciona al sujeto a actuar de la manera en que socialmente es aceptable. Lo que hace de los resultados unos llenos de sesgos, pues no representan la realidad de las cosas.

Este problema ético puede ser solucionado de tres maneras. La primera de ella es anunciar, ya sea por algún medio de prensa o con un cartel en el lugar a ser impactado, que se llevará a cabo un experimento social. Por ejemplo: “En este lugar, el próximo 3 de octubre de 2017 (seis meses antes) se estará realizando un experimento social para determinar qué reacción tienen los sujetos al ver una cartera con dinero tirada en el suelo. El mismo se llevará a cabo entre las 2 y 5 de la tarde”. El hecho de anunciarlo con seis meses de anticipo ayuda a que se desconecte el mensaje de la acción y velar, así, de la pureza de los resultados.

El segundo paso que se podría llevar a cabo para salvaguardar los derechos humanos de los participantes es poner un cartel en el momento del experimento. Este cartel puede ponerse de manera sutil en el ambiente, pues la mayoría de las personas leen (o se espera que lean) lo que tienen a su alcance visual. Por ejemplo: “en este momento se está llevando a cabo un experimento social en este lugar y se está grabando video”. El hacerlo de manera sutil es que no se hace una conexión directa entre el cartel y el experimento. Incluso se le podría poner una imagen de un dedo en posición de silencio como parte del proceso experimental para persuadir, a quienes se den cuenta, de no contar lo que ocurre.

El tercer proceso es pedir el permiso a los participantes luego de haber captado las reacciones. Aquel sujeto que dé el permiso de uso permite, a su vez, que se le cuente como estadística. Ahora bien, siempre se debe guardar la privacidad de los sujetos y no divulgar información personal del mismo. Incluso, de ser posible, y si va en detrimento de su valor ético y moral, se le debe garantizar que se usaran filtros para ocultar su verdadera identidad. Pues, lo que se investiga es la parte conductual y no la persona en sí misma. 

Sin dudas, la experimentación social llegó para quedarse. Es útil a las metas que se establecen y mucho más a los movimientos sociales. Lo que no se debe perder de perspectiva es el respeto a la dignidad humana y ser lo más justo posibles en la utilización de la misma en los procesos de investigación.

Monday, November 20, 2017

La interdependencia: un problema social en las escuelas



 Por Norman Joel de Jesús, Ed.D.
        Tampa, Florida, USA

En los últimos años se han incrementado los casos de acoso escolar y la falta de tacto en la resolución de problemas en las escuelas. La primera impresión que da, como consecuencia de estas situaciones, es la falta de una buena educación emocional y social. Pero, ¿a qué se debe esta problemática?
En observaciones realizadas en salones de educación preescolar se ha encontrado que los maestros y maestras se dedican a dos aspectos importantes de la vida humana. La erradicación de la dependencia y el desarrollo de la independencia como medio de sobre vivencia. 

La erradicación de la dependencia es bien vista. Una de las cosas que los educadores no desean en la sala de clases es la dependencia, pues la misma equivale a mayor cantidad de tiempo cubriendo una necesidad y disminuyendo el tiempo lectivo. Entre más rápido un niño pueda valerse por sí mismo es mejor desde el punto educativo. Claro está, esto podría tener sus detractores. 

Ahora bien, el problema aquí es la independencia. Si bien es sabido que la independencia ayuda a crear una mejor autoestima, también es cierto que nos trae problemas sociales. La independencia debe ser vista desde una perspectiva personal. Las necesidades básicas deben ser independientes y deben ser cubiertas de manera inmediata para subsistir: alimentarse, ir al baño, cobijarse. En otras palabras, el bienestar es prioridad individual de cada ser humano.

Sin embargo, en la educación primaria se olvida un concepto primordial: la interdependencia. En el mundo no se vive solo. Es una comunidad en la que siempre dependeremos de otros en ciertas circunstancias. Es por ello que la interdependencia es necesaria en la sala de clase desde la edad preescolar.

La misma radica en entender que el mundo conocido no nos pertenece, sino que se vive en una comunidad y que se debe trabajar en equipo por el bien común. Un ejemplo, tomando en consideración la edad infantil, es el juego. En el mismo es importante entender que, como individuo social, debo compartir un juguete con los demás. Es en este proceso que se aprenden reglas y normas de convivencia, así como el respeto a la diversidad de individuos y opiniones. 

Ya es hora de comenzar a educar para la interdependencia. Es hora de educar con sentido social y en balance emocional. De seguro, los casos de acoso estudiantil irán disminuyendo, la resolución de problemas será factible y, por ende, el mundo que rodea a cada cual será más armonioso. Ya se ha aprendido que las guerras entre individuos nada bueno dejan, entonces es necesario moverse a solucionar situaciones de manera coherente y con una educación emocional y social balanceada en bienestar de todos en la comunidad.