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Saturday, June 15, 2013

¿Cuándo aprenderemos a educar?

Por: Santos Cruz Colón
Abril de 2013: Caguas, Puerto Rico
Editado por: N.J. De Jesús

La educación debe ser la gestión más importante de toda sociedad. Es mediante la misma que se arraiga la cultura de los pueblos,  se cimentan los futuros de las naciones y se garantiza los procesos democráticos. En Puerto Rico, es muy lamentable que no se desarrollen plataformas firmes en cuanto a materia educativa se refiere. A continuación se desarrolla un análisis de las ideas de Zakaria (2011) en su escrito ¿Cuándo aprenderemos? publicado por la revista Times de New York.
Zakaria esta consciente de que la educación es la que ayuda a forjar hombres y mujeres de bien y que es el educador quien dirige la vida de los alumnos para hacerlos capaces de satisfacer las necesidades de la sociedad en la que se desarrolla. Es la educación la única herramienta eficaz y eficiente para mover a la sociedad desde el inmovilismo hacia la acción. Es por estas razones que este analista y periodista expone que es hora de darle lugar a la educación, pero no cualquier lugar, sino el primer lugar en la prioridad social. Es hora de hacer los cambios pertinentes para que la misma sea esa herramienta de libertad encaminada a forjar individuos que sean capaces de tener una acción positiva en la sociedad. Es momento de educar a niños y niñas con la única idea de hacerlos libres y capaces de sostener una sociedad moderna y cambiante que beneficie a todos en general.
Uno de los puntos neurálgicos que menciona este autor en su reflexión sobre la educación es la manera en que la comunidad se involucra en la misma. El mismo explica que la sociedad se ha ido desvinculando de la educación y ve la misma como un proceso tedioso, incluso en el cual más del 25% de los alumnos decide dejarla debido a que no le encuentra sentido. Tomando como punta de partida ese hecho es que se hace imprescindible crear alianzas entre maestros y padres para que la escuela, específicamente el salón de clases, sea una extensión del hogar. Donde la figura del maestro sea respetada, primeramente por el padre y madre de los estudiantes y, por ende, por el estudiante mismo. Que se respete la voz y decisión de las acciones que allí se llevan a cabo y que sea penalizado por la justicia, sin ir en abuso de poderes, la falta de sensibilidad de éstos grupos hacia los educadores. Pero, es igual de importante, de igual manera por parte de los educadores, que se proyecte la imagen del maestro como un profesional capacitado y responsable. Que se limiten las luchas de poderes dentro del sistema educativo para que se respeten la imagen de ambos grupos ante la visión de la comunidad. Es fundamental que se dialoguen y se lleguen a acuerdo beneficiosos, como lo sugiere Zakaria.
Otro asunto que comenta Zakaria (2011) es el sueldo de los maestros como incentivo para su labor comparándola con la de otros profesionales. Pero, para que exista esta paridad de sueldo entre las mejores profesiones, es igual de imprescindible que el maestro esté educado de manera excelente en un sistema capaz de garantizar un profesional de la educación altamente cualificado, tal como el mismo señala. El maestro debe tener la responsabilidad de mantenerse a la corriente de los sucesos, ya sean sociales o tecnológicos, que le permitan ofrecer una enseñanza de calidad a sus alumnos. Por cuanto, el sistema debe ofrecer la oportunidad de un crecimiento profesional constante y, a su vez, tiene la responsabilidad de probar estadísticamente y de manera práctica las ejecutorias de los maestros, ya sea mediante pruebas estandarizadas constantes o mediante evaluaciones sistemáticas en la que se vea envuelta todo el sistema educativo, pero que sean justas a los intereses del educando. Sin menoscabar la dignidad del profesional de la educación y respetando su derecho a poder mejorar su calidad como maestro en un periodo considerable de tiempo.
Este proceso de crecimiento profesional debe ir de la mano de alianzas con las universidades, tanto públicas como privadas, que puedan orientar y fortalecer las destrezas necesarias en la profesionalización de la educación. Estas alianzas deben ser planificadas de manera tal que todas las instituciones cumplan con estándares adecuados en sus currículos de enseñanza a maestros y que se cumplan con un requisito mínimo en los resultados de las pruebas para la certificación de maestros, pero que los mismos sean mayores a la de otras profesiones, pues se debe garantizar que lo que se envía a las escuelas a educar a la sociedad sea un educador de calidad y excelencia. Y que el producto que éste vaya a cosechar en sus años de labor para el sistema educativo sea igual o superior a su calidad, tal como lo expone Zakaria en sus postulados de una educación de excelencia.
Esto pues, a sabiendas de que a mejores educadores mejores oportunidades de una participación activa en las decisiones escolares por parte de los mismos. Además, este conocimiento adecuado de las destrezas de enseñanza podría abrir paso a que se pueda permitir que los maestros tengan ciertas libertades como lo son: la libertad de catedra (libertad de escoger cómo y qué enseñar, claro está, sin perder la objetividad en el alcance de las metas establecidas por los estándares educativos); así como la libertad de poder planificar según crean pertinente a sus necesidades; libertad de estrategia (este asunto va ligado a las dos anteriores) y el poder ser libre en su pensamiento crítico, moral y ético.
Además, es principalmente necesario el poseer sustitutos bien preparados en las escuelas para que se garantice el derecho a la educación. Es más que necesario que cada escuela cuente con maestros que puedan ocupar una clase en el momento en que hagan falta y que se garantice el trabajo de los mismos como parte fundamental del sistema educativo. Pues, sin caer en la redundancia, el maestro es pieza angular del andamiaje de la educación y sin ellos el proceso se pierde, se pierde el cumplimiento constitucional de la educación y se pierde, finalmente, la libertad de ser parte integral de la sociedad en la que convivimos.
En este aspecto de la profesionalización de la educación podemos hacer referencia a De Jesús (2010), doctor en gerencia educativa, quien señaló que la sociedad actual se ha ido moviendo de la era industrializada a la era de la información, esto concuerda con las ideas de Zakaria (2011) cuando menciona las nuevas corrientes filosóficas de la tecnología en la educación. Como se puede analizar, ambos autores hacen hincapié en la necesidad de que el sistema educativo debe, por obligación, moverse a una gestión del conocimiento que sea cónsona con las realidades actuales del mundo y el país. A este aspecto, el primero le llama infoempresario y lo define como la capacidad de ofrecer un servicio basado en la información. De Jesús, señala en su escrito, La revolución educativa puertorriqueña, que la información es un servicio necesario en la comunidad, por tanto, es responsabilidad del que posee el conocimiento el ofrecerla mediante la empresa, o sea, convertirse en un infoempresario.
Para De Jesús (2010), el educador tiene la responsabilidad de aprender si desea obtener la capacidad para poder ejecutar de manera efectiva su labor; es importante en este punto mencionar que Zakaria (2011) hace mención en su escrito que existen países donde la educación del maestro es esencial para ensenar y que, en algunos de los casos, es requerido un grado de maestría para poder competir como maestro en el sistema de enseñanza. Cosa que contrasta con Puerto Rico donde la mayoría de los maestros sólo posee un grado de bachillerato y los puestos se basan en una lista de llamado lo que no permite la competitividad en el magisterio.  Es por estas razones que De Jesús señala que es imprescindible que se adquieran, por parte de los maestros, las herramientas necesarias para saber distinguir en qué es útil y qué no lo es; y que es su deber el desarrollar esa intuición en beneficio propio y de los demás, gestionando así una verdadera revolución del conocimiento pues activa la información y la hace viva en la sociedad. Finalmente, señala que el educador tiene el deber de patrocinar la educación, tener la capacidad de generar acción con lo aprendido y ser capaz de enseñarlo a los demás, con la finalidad de transformar vidas.
Ahora bien, nunca se debe perder de perspectiva al estudiante quien es pieza angular del proceso educativo. Se hace menester que el conocimiento que los mismos adquieran sea práctico a sus propias realidades y pueda ser beneficioso a su futuro. Por lo que, la preocupación de Zakaria con relación a este aspecto es genuina cuando se pierde un 25% de matricula activa en las escuelas de la nación norteamericana.
            En las últimas décadas es observable como el estudiante se ha convertido en un simple número para solicitar fondos, y se debe considerar que el presupuesto mayor del gobierno es destinado para la agencia educativa, pero la ambición de pedir más ha nublado la meta principal: educar y servir a una sociedad en constante movimiento. Por tanto, se debe reflexionar sobre la manera en que se educa a los alumnos y comenzar a establecer propuestas que sean cónsonas con realidad del país. Un ejemplo claro de estas propuestas son las de Zakaria para que exista una escuela que cree a los futuros empresarios de la nación o como señala Fonseca (2013) en su escrito La escuela que yo soñé donde propone una escuela abierta que enseñe aspectos relacionados a la salud, las artes, el deporte y, sobre todo, una profesión técnica que lo prepare para ayudar al país.  
Por eso el currículo debe ser aplicado de manera individualizada, lo que implica que la educación debe ser única para cada alumno y, por ende, el maestro debe estar capacitado para cumplir con este requisito. Por tanto, para lograr la meta de una educación de excelencia y calidad al respecto es imprescindible que los grupos de estudiantes sean pequeños y que el trato sea más familiar entre estudiantes y maestros. Además, el educador tiene que tener la capacidad de poder ofrecer un ambiente de camaradería y trabajo en equipo donde los estudiantes de mayor conocimiento ayuden a sus compañeros a alcanzar los objetivos trazados. Por tanto, la planificación debe ser, de igual manera, individual y los objetivos deben ser basados en la realidad de aprendizaje de cada estudiante. En resumen, la educación especial sería establecida para todos los estudiantes, pues no se haría distinción entre uno y otro o sus particularidades educativas, sino en la necesidad individual y en el cumplimiento del deber de ayudarlos a satisfacer sus necesidades e insertarlos en la comunidad para que sean entes productivos sin barreras físicas ni mentales.
Como menciona Claudio (2003): “El desarrollo y el progreso de un pueblo están condicionados por su Sistema Educativo. Los ciudadanos, debidamente educados, son los responsables de tomar aquellas decisiones que mejor convengan para el desarrollo social, económico y político de la sociedad. En la medida que el pueblo cuente con una ciudadanía educada, en esa misma manera será, en términos generales, la calidad de vida del pueblo” (p.xvii).
En resumen, la necesidad de una nueva escuela que responda a las necesidades del país es una demanda que hay que tomar muy en serio. Es una tarea que ha comenzado a gestionarse desde hace muchos años, pero que necesita de manos amigas que ayuden a darle un sentido real y cónsono con las necesidades de los países modernos del siglo XXI. Es necesario, como dice Claudio (2003), crear operacionalmente un nuevo escenario que aglutine talentos, habilidades, experiencias, recursos y conocimientos de todos que permita alcanzar las metas trazadas.
Desde ahora es necesario preguntarse: ¿Cuál es la situación actual de la educación? ¿Qué decisiones se deben tomar a cabo para impactar positivamente el sistema educativo? ¿Cuál será la filosofía educativa que se deberá usar con miras a un futuro de reformas educativas? La reflexión sobre preguntas como estas puede ayudar a forjar un cuadro claro sobre el estado de la educación de la Isla y plantearnos soluciones asertivas para alcanzar la visión, misión y metas de una educación futurista.
Es una labor de todos el andar con paso firme, objetivo, positivo y confiado en un marco de re-educación. Un cambio de actitudes y paradigmas para lograr una verdadera reforma educativa para la generación actual y la futura. Es un momento histórico en el que todos se deben involucrar y dejar esa huella de una sociedad que pensaba antes en su gente y en su educación que en cualquier otra cosa vana, pues era consciente de que éstos eran la base fundamental de su sociedad. Como dice Zakaria (2010): “lo logramos una vez y seremos capaz de lograrlo nuevamente”.
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Referencias

Claudio, R.  (2003).  100 años de educación y administración educativa en Puerto Rico.  Hato      Rey: Publicaciones Puertorriqueñas.
De Jesús, N.  (2010).  Revolución educativa puertorriqueña.  [Publicado en redes sociales, no        editado].  Santa Isabel: Autor.
Fonseca, J.  (2013, 22 de abril).  La escuela que yo soñé.  Recuperado el 23 de  abril de 2013, de             www.primerahora.com
Zakaria, F.  (2011, November, 14).   When we will learn?  Retrieved April 23, 2013, from             http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,2098577-3,00.html

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